Un perro te da cariño, te brinda su compañía y lealtad, te proporciona apoyo emocional, puede salvarte la vida y muchas más cosas. ¡Compruébalo!
Antes que nada debes saber que no puedes tomar a la ligera una decisión de este tipo, pues la opción de tener una mascota, cualquiera que sea, necesita de unos mínimos cuidados, dedicación y sobre todo de mucho afecto.
Desde luego hay que tener ganas y voluntad para tener un perro, pero si es el sueño que has tenido toda la vida, y piensas que ya ha llegado el momento aquí tienes unas cuantas razones para tenerlo.
Los animales de compañía son beneficiosos para la salud de las personas en general y favorecen la recuperación de los enfermos. Mejoran la calidad de vida de los enfermos crónicos, sea cual sea la patología que padezcan.
Los perros ayudan a realizar el desarrollo psicológico del niño y mejora sus habilidades, relaciones sociales, y su sentido de la responsabilidad. El perro es un excelente factor pedagógico, todavía más en el caso de los niños: establecen relaciones muy estrechas y aprenden el uno del otro.
Los animales, especialmente los perros, influyen muy positivamente en nuestro estado emocional, sobre todo en el caso de personas que viven solas.
La presencia de un perro en una casa disminuye la ansiedad o el estrés, tanto de los adultos como de los niños y disminuyen las tensiones emocionales.
La convivencia con un perro hace que las personas desarrollen comportamientos más cívicos y solidarios con los animales y la naturaleza en general.
Desarrolla la capacidad de comprender la comunicación no verbal: la intuición y las expresiones corporales permiten interpretar las necesidades de los demás con muchísima más facilidad.
Mejoran el bienestar en general: un perro proporciona protección, compañía, fomenta el compañerismo y estimula la realización de ejercicio físico y la comunicación con otras personas.
Consideraciones previas a la posesión de un perro.
Un perro es un ser vivo, no un juguete o un artículo de moda. Antes de adquirir uno, has de tener en cuenta una serie de cosas, para evitar que luego tengas que arrepentirte de haberle llevado a casa.
Desde el momento en que lo adquieres te haces responsable de su educación y cuidados, alimentación, higiene, y cualquier problema que pueda causar. Y esto durante unos 10 o 15 años. De modo que es mejor que te asegures de estar bien dispuesto a asumir las responsabilidades que conlleva, y durante mucho tiempo.
Has de elegir un perro acorde con tu carácter y modo de vida, y también de acuerdo con el lugar donde vives, teniendo en cuenta muchos factores. El motivo de esto es conseguir que tanto tú como el perro seáis felices y estéis a gusto.
Tan importante como la raza, es la decisión entre escoger un macho o una hembra. Por lo general las hembras tienen un carácter más dócil y amable que los machos de la misma raza.
Ya sea de raza o mestizo, te va a costar lo mismo a la larga. Un perro de raza tendrás que comprarlo, mientras que uno mixto lo puedas adoptar o recibir como regalo. Pero a partir de ahí, todos cuestan lo mismo (comida, veterinarios). Esto significa que no es conveniente comprar o aceptar un perro como regalo sin calcular si te lo puedes permitir.
Hay que pensar en todo esto antes de llevar un perro a tu vida. Evalúa fríamente las ventajas que te va a proporcionar, frente a los inconvenientes tanto monetarios como el tiempo que va a poder dedicarle y sobre todo las restricciones que te va a suponer.
Responsabilidades y obligaciones.
Piensa que el perro es un nuevo miembro de tu familia, y por lo tanto va a pasar a ser responsable de:
- Su alimentación. Las sobras de comida, a la basura. El perro debe de comer una comida decente, especial para perros.
- Su salud. Las revisiones veterinarias son imprescindibles, así como las vacunaciones y cuidados higiénicos generales. Al menos una vez al año. Además hay obligaciones legales al respecto.
- Su educación. Te conviertes en responsable de que el perro se comporte bien en público, no moleste a la gente, no ataque a otros perros ni a personas, etc.
- Su bienestar en general. El perro te va a dar todo su cariño y su fidelidad. Págaselo como es debido.
- Cumplir tus deberes cívicos. Como recoger sus excrementos, lo haga donde lo haga. Es muy cómodo dejarlos “donde caigan”, pero además de ser un problema sanitario, hacer eso es una marranada. Y está penado por la ley.
Te conviertes en responsable de cualquier accidente que el perro pueda provocar. Al perro no le pueden poner una multa ni obligarle a pagar una indemnización, pero al dueño, sí.
Si no estás seguro de que tienes todo bajo control y que, tanto el animal como tú, vais a ser buenos compañeros durante muchos años, mejor es que digas “perros no, gracias”.








Jueves, 18 de Septiembre de 2008 a las 5:38 pm
Muy buena entrada, y la verdad es que tienes toda la razón, te lo digo yo que tengo de mascota un perro y mi negocio es la venta de productos destinados a las mascotas.