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Perros Alfa.

Lunes, 15 de Diciembre de 2008

Adiestramiento

Igual que las personas, cada perro, es un ser inteligente y único y como tal hay que tratarlo. El comportamiento de un perro Alfa es la experiencia, la astucia y la inteligencia.

Normalmente tendemos a generalizar el comportamiento de los perros y olvidamos que ellos tienen su propio concepto de dominancia y que no suele coincidir con el nuestro.

A los perros les encanta que les prestemos atención. Pero los perros Alfa a menudo van demasiado lejos cuando buscan la atención. Por ejemplo, si estamos en nuestro sillón leyendo el periódico y el perro golpea el periódico con su nariz o con una pata para atraer nuestra atención, hazle caso omiso. Seguramente repetirá la acción o se puede poner a ladrar. El nos está dando la orden: ¡que le prestemos atención! No hay que hacerle caso. Pues de ese modo estamos simplemente obedeciendo sus órdenes.

Esto no significa que no debamos prestarle mucha atención. Hay que darle aun más que antes, pero bajo nuestro criterios, no bajo los suyos. Hay que darle la vuelta a la secuencia de orden-respuesta. Pídele que se siente o se tumbe primero. ¿Donde está la línea divisoria entre: “Me gustas, ¿que te parece una caricia?”, y, “Oye, dame una caricia ahora mismo y no pares hasta que yo lo diga”? Usa tu propio sentido común. Si el perro es un angelito y simplemente quiere muchas caricias, pues a la larga tampoco representará el problema mas grave.

En nuestro afán por adiestrar al perro, no debemos interpretar cada acción suya como un reto a nuestro liderazgo. Muchos perros simplemente tienen ganas de jugar y todavía no han aprendido las reglas del juego. No tienen ninguna intención de retar al líder. Estos perros simplemente necesitan que se les guíe para que la vida sea divertida para todos.

La mayoría de los perros se espabilan cuando suena el timbre de la puerta. Si se precipita hacia la puerta, asegúrate de que se atiende a modales. El no debe coger el mando en ésta situación. Hay que calmarle antes de que abramos la puerta. Si no nos fiamos que cumpla la orden de permanecer quieto y sentado por un rato, pídele a un miembro de la familia que lo sujete con la correa. También podemos mantenerlo atado con la correa a un soporte fijo mientras vamos hacia la puerta. Esta es solo una medida disuasoria para un rato corto.

Cuando llegue la hora del paseo, no permitas que vaya tirando de la correa para saludar a la gente, demostrando así a toda la vecindad quien está al mando en tu casa. Esto no es necesariamente una muestra de dominancia, es simplemente que los perros suelen caminar más rápido que las personas (cuando los perros van en grupo siguen al líder formando una jerarquizada fila).

También es posible que con la persona con quien nos encontramos en la calle sea un amigo y lo que piensa es que le va a dar alguna caricia. Pero esto puede ser una molestia. Asegúrate de que el perro permanece a tu lado sin molestar cuando haces una pausa para hablar con alguien, a menos que se le permita saludar.

Tenemos que divertidnos, juega con tu perro. La risa y el ejercicio asociado a los juegos son buenos aliados contra el estrés. Sin embargo, para enseñar al perro quien es el capitán del equipo, los juegos deben de ser jugados en nuestros términos no en los suyos. Por ejemplo, el típico juego de “traer la pelota”. Si admitimos que el perro deje la pelota a nuestros pies y empiece a ladrar para que la cojamos y se la vuelvas a tirar, estás dejando que él haga de líder. Si le tiramos una pelota durante un rato y, cuando el perro se cansa, coge la pelota y se la lleva. ¿Quien es el líder en ésta situación? El perro ha decidido como se juega, cuando se termina el juego, y según su opinión ha ganado, dado que él se ha quedado con la pelota. Debes jugar más con él, no menos, y hasta que aprenda las reglas nosotros tenemos que decidir cuando empieza y termina el juego. Los juegos de persecución son muy divertidos para los perros. El comprenderá quien es el líder si mantenemos el control de la pelota. Una pelota atada a una cuerda es más fácil de controlar. Juguetes de éste tipo están disponibles en las tiendas.

Los humanos solemos considerar Alfa al perro más fuerte, más grande y más broncas, pero no es así, en el mundo canino son otros parámetros aunque si es cierto que un perro Alfa que se precie es el más fuerte y ágil que el resto de su manada.

El perro Alfa es más fuerte debido más a su alimentación que al motivo que causa su posición. En una manada es el primero en alimentarse por lo que consigue las partes más nutritivas y con mayor potencial alimenticio, esto es lo que le permite estar en el poder de la manada. En nuestros hogares, les damos la mejor alimentación posible, por lo que se creen las alfas de su propia manada, es decir, de nosotros los que nos creemos sus dueños.

Eso sí un perro dominante, no dominará a los niños pequeños, la relación que entablan entre ellos es de amistad. El perro juega, salta a su alrededor, les chupetea por todos los lados y todo por el mero placer de disfrutar de su compañía, por ello no puede ejercer de dominante con ellos.

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